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miércoles, 30 de septiembre de 2015

Mameto Kiamasi en el Museo Etnográfico


Interesantísimo informe del Museo Etnográfico "J. B. Ambrosetti"

Nos adentramos en el Museo Etnográfico de la Ciudad de Buenos Aires, con una de las representantes de los afrodescendientes en Argentina, Mameto Kiamasi, para descubrir máscaras y diversos objetos que guardan parte de su pasado y presente.

martes, 27 de agosto de 2013

Visibilidad de los afroargentinos

A 50 años del discurso de Martin Luther King, los afroargentinos construyen su identidad



La construcción de la personalidad histórica y cultural tiene ahora un nuevo integrante porque los afroargentinos construyen y buscan visibilizar su identidad en la Argentina, "un país racista al punto que considera que todos los negros que andan dando vueltas son extranjeros", según define Federico Pita, presidente de la Diáspora Africana de la Argentina (Diafar).

En la Argentina el movimiento afro, al igual que otros colectivos o minorías, se vio alentado a la movilización y organización por políticas públicas que en los últimos 10 años abrieron espacios desde el Estado. Una consecuencia clara de esa interrelación es que en el censo de 2010 se incluyó la pregunta, a nivel de muestra, "¿usted o alguna persona de este hogar es afro descendiente?". De éste y otros aspectos bien ignorados empieza a hablar Pita.

 Leer reportaje en Agencia Telam

 Diáspora Africana de la Argentina (Diafar)    www.diafar.org

jueves, 21 de marzo de 2013

De Ghana a Boca

 Bayan Mahmud

Bayan Mahmud escapó de Ghana en medio de una guerra que terminó con la vida de sus padres. Llegó a Argentina escondido en un barco. Hoy es el lateral derecho de la cuarta división de Boca Jrs. y este año fue inscripto para actuar de manera oficial.

En este artículo de El Gráfico cuenta su increíble historia:

La conmovedora historia de un jugador de Boca

sábado, 10 de noviembre de 2012

La noche del polizón

HISTORIAS DE AFRICANOS QUE LLEGARON COMO POLIZONES A LA ARGENTINA
 

Los que quedaron a la deriva


Al presentar el libro La noche del polizón, de la escritora Andrea Ferrari, dos refugiados llegados clandestinamente al país en épocas muy distintas contaron sus experiencias: el viaje, los barcos, el peligro. Y la nueva vida en un lugar desconocido, de idioma incomprensible.





“A veces, la única solución que hay es salir. Irte a otro lugar, a otro país.” El testimonio es parte de la reflexión de dos refugiados africanos que llegaron escondidos en barcos a la Argentina en épocas muy distintas: Augusto José Días, de 88 años, vino en 1947, y Daniel Chbtamo, de 32, llegó hace sólo cinco años. Ambos contaron sus historias en el Auditorio Guillermo Díaz Lestrem, del Ministerio Público de la Defensa, en el marco de la presentación del libro La noche del polizón, de la escritora Andrea Ferrari. Estos relatos con final feliz son sólo parte de una realidad en la que miles de personas que huyen cada año ponen en riesgo sus vidas con la esperanza de encontrar un país que los acepte.

El libro es el punto de encuentro para comenzar a contar. No es casual, ya que la escritora se basó en historias reales que conoció a través de su trabajo periodístico para el desarrollo de su novela, publicada por la editorial Norma. “Me quedó mucho tiempo en la cabeza el relato”, asegura sobre la entrevista inicial a tres chicos que llegaron al puerto de San Nicolás escondidos en un pequeño compartimento en la proa de un barco.

Luego conoció a otros polizones. “Cada historia era única, pero tenían puntos en común –cuenta Ferrari, autora de libros infantiles y juveniles–. En todas aparecía la desesperación por huir y el terrible choque que había significado llegar acá, esa sensación de no entender nada, de estar en un mundo que se maneja con otras reglas, otra lógica.”



miércoles, 23 de noviembre de 2011

El color olvidado


Para reconciliar la memoria con la verdad, la ONU declaró a 2011 como Año Internacional de los Afrodescendientes, reconociéndolos como un sector de la población cuyos derechos deben ser protegidos. Es que el racismo y la xenofobia afectan aún hoy a quienes descienden de las víctimas del comercio de esclavos entre África, Europa y América, tráfico que desterró violentamente a unas 20 millones de personas.

El legado de este colectivo social en la Argentina comenzó a estudiarse en 2004, cuando la UNESCO inició el proyecto Ruta del Esclavo en el Río de la Plata, identificando sitios ligados al esclavismo con el fin de crear itinerarios conmemorativos y revalorizar la cultura generada por la presencia de afrodescendientes. «Podemos decir que los negros llegaron a la Argentina en 1580, cuando bajaron de los barcos de Juan de Garay en calidad de esclavos de los españoles», señala el antropólogo Norberto Cirio, vocal titular de la Asociación Misibamba, que reúne a parte de la comunidad afroargentina. Y destaca que la población negra fue protagonista de episodios históricos tales como las Invasiones Inglesas, el cruce de los Andes, las batallas de Chacabuco, Maipú y Cancha Rayada, y las campañas al desierto. «Con el correr del tiempo, los negros fueron asimilados para satisfacer las políticas de la Generación del 80, que los invisibilizó en pos de refundar una Nación de cuño blanco europeo».

Una de las pioneras en el proceso de visibilización de los negros en la Argentina es Lucía Molina, afrodescendiente y presidenta de la Casa de la Cultura Indo-Afro-Americana de Santa Fe. «En 2009 logramos rebautizar un sitio público con el nombre de Paseo de las Tres Culturas, donde por primera vez el Estado argentino reconoce a los afrodescendientes del tronco colonial como pueblos preexistentes de la Nación», cuenta. El lugar, ubicado en la capital santafesina, homenajea a quienes constituyeron una parte considerable de la población originaria: entre 1780 y 1800, sobre un total de 7.303 habitantes en la provincia, 2.025 eran negros. Otros lugares testigos del pasado esclavo están en Arroyo Leyes y en la estancia jesuítica de Carcarañá.

Marisa Pineau, historiadora, enumera otros sitios cruciales: «En la ciudad de Buenos Aires, Retiro y Plaza San Martín eran lugares donde funcionaron emplazamientos de la Real Compañía de Guinea y de la South Sea Company, principales empresas importadoras de esclavos desde África hacia Buenos Aires entre los siglos XVII y XIX». Además, menciona el Parque Lezama, donde funcionaban antiguas barracas que albergaban esclavos llegados al puerto.

La provincia de Córdoba también fue clave en la trata negrera, debido en gran medida a su estratégica ubicación. En la capital provincial existen unos 20 sitios vinculados con el esclavismo, como la Manzana Jesuítica, el Museo Marqués de Sobremonte, el Cabildo y la plaza San Martín. Convertirlos en lugares de memoria no se reduce a presentar al negro esclavizado como parte del pasado, sino a resaltar su aporte cultural, que requiere el acompañamiento de una sociedad convencida del valor de las identidades múltiples.

Texto y fotos: Bibiana Fulchieri

Ver artículo original en revista ACCION digital. 

sábado, 24 de septiembre de 2011

Córdoba morena


El historiador Marcos Carrizo habla sobre la presencia afro en la provincia de Córdoba, Argentina.


“El discurso hegemónico en la historia pretendió invisibilizar la presencia mestiza en base a un criterio racista”, señala. El uso actual de la palabra “negro” y su extensión en la aplicación del Código de Faltas.

Mi libro es una respuesta a las hipótesis de sentido común sobre la supuesta desaparición de los africanos, los afrodescendientes y la cultura afromestiza en Córdoba”, explica el historiador Marcos Carrizo, tras presentar en el Buen Pastor su libro Córdoba Morena, investigación sobre el papel de la población de ascendencia africana entre 1830 y 1880, cuando comienza a madurar la conformación del Estado-nación en la Argentina. Gran parte de su trabajo se realizó en el Archivo Histórico de Córdoba, segundo en magnitud del país tras el Archivo General de la Nación. El documento más antiguo data de 1574, un año después de la fundación de la ciudad.
Carrizo suma así herramientas de análisis al movimiento en Córdoba que empieza a rescatar la influencia afro en la provincia, ninguneada sistemáticamente por la historia oficial. “Trabajé para tratar de desmontar estos mitos, con distintas fuentes, archivos, testimonios. Numerosos relatos de viajeros nos informan que lejos de desaparecer, el papel de los afrodescendientes fue muy importante en la provincia”, afirma.

 Leer el reportaje completo en revista Veintitrés

miércoles, 31 de agosto de 2011

La Madre de la Patria

María Remedios del Valle

 

A los 60 años, esta heroína negra era una indigente que vendía pastelitos. El país había olvidado que fue la única mujer admitida por Belgrano en su ejército y que le había conferido el grado de capitana por su arrojo y valor.
 
Por Cynthia Ottaviano

La Argentina tiene un padre. O hasta dos: San Martín y Belgrano. Pero también tiene una madre, María Remedios del Valle. Una madre ausente, ignorada, gracias a la burocracia política y a plumas como las de Bartolomé Mitre, que no podían permitir que una mujer reuniera la condición de madre y soldado, heroína y negra, benemérita y pobre, todo a la vez.

María Remedios del Valle no sabía nada de Mitre cuando, durante las invasiones inglesas, decidió guardar las mochilas de los soldados del Cuerpo de Andaluces que necesitaban aligerar la marcha hacia los Corrales de Miserere (hoy Plaza Miserere, en el Once). Tampoco el 6 de julio de 1810 cuando se sumó, junto a su marido y sus dos hijos, a las filas del Ejército Auxiliar del Norte, donde hizo cuanto pudo y le dejaron. Era mujer entre hombres y, aún más raro, con la piel más negra que la noche.

El 23 de septiembre de 1812, en la víspera de la batalla de Tucumán, se presentó ante Belgrano y le suplicó que la dejara asistir a los heridos que se amontonaban en las primeras líneas. Belgrano se negó: el campo de batalla no era cosa de mujeres. No tuvo en cuenta que la rabia de la libertad no sabe de géneros. Remedios del Valle actuó en la retaguardia desafiando las órdenes del general. Pronto se convirtió en leyenda entre la tropa, que comenzó a llamarla la Madre de la Patria. Belgrano terminó cediendo: fue la única mujer admitida en su milicia.

María Remedios perdió a su marido y a sus hijos bajo las balas enemigas, pero se destacó en las batallas de Salta, Vilcapugio y Ayohuma. Tras la derrota, cayó en manos españolas. Tenía seis heridas de bala en su cuerpo y fue azotada en público durante nueve días. Cada azote abría una rajadura hasta el hueso, por donde avanzaba un ejército invisible de gérmenes y bacterias. Infecciones que, al final, ahorraban munición a los realistas.

Sobrevivió al castigo y burló el cerco, para volver a pelear, aun cuando no eran tiempos para que las mujeres se les atrevieran a las armas. Hace 200 años era noticia que un grupo de mujeres se animara a donar fusiles y no a empuñarlos. La Gazeta de Buenos Aires reseñó esos casos de mujeres pudientes, "nobles y bellas (...) que no pueden desempeñar las funciones duras y ásperas de la guerra (...) No pueden desplegar su patriotismo con el esplendor que los héroes en el campo de batalla". Por eso "desahogaban su patriotismo" comprando fusiles y suplicaban "que manden grabar su nombre en el fusil que costean". Eso pidieron Mariquita Sánchez de Thompson, Carmen Quintanilla de Alvear y otras mujeres paquetas, cuyas historias perduran hasta nuestros días: que las hicieran trascender en una chapa grabada. Ni consideraban la posibilidad de pisar el campo de batalla. María Remedios del Valle, sí.

Cuando la revolución triunfó, no se supo más nada de ella. Era apenas un mito. Un mito andrajoso, encorvado y mendicante, envuelto en un manto de payetón pardusco, que ofrecía pastelitos en la Recova (hoy Plaza de Mayo), pobre de toda pobreza, con 60 años y más arrugas de las que pudiera contar.

En ese preciso momento fue reconocida por el general Juan José Viamonte. "¡Pero si es la Capitana, la Madre de la Patria!", exclamó el diputado sin creer lo que veía y la instó a que presentara un pedido de pensión para dejar de mendigar.

María Remedios presentó su pedido. El 11 de octubre de 1827, los diputados de la Junta de Representantes de la Provincia de Buenos Aires lo trataron. Según se lee en las actas de la sesión, la llamaron "una heroína", "una infeliz que si no fuese por su condición (pobre) se habría hecho célebre en todo el mundo", "una mujer de mérito que no merece que olviden sus servicios". Pero se olvidaron durante nueve meses, porque la Historia es demasiado hombre para contar a las mujeres. Recién el 18 de julio de 1828 volvieron a trabajar sobre el pedido. Esa noche Viamonte explicó que la mujer era conocida "por el primer oficial hasta el primer General (...) la he visto entre filas de soldados, curar a los heridos y tomar el fúsil y ser víctima". Tomás Anchorena aseguró: "Es una mujer singular (...) no había acción, en que ella pudiera tomar parte, que no la tomase, y en unos términos que podría ponerse en competencia con el soldado más valiente (...). El título de Capitana del Ejército se lo dio el General Belgrano (...) y lo oí ponderar su oficiosidad y esmero".

Finalmente, los diputados votaron el otorgamiento de una pensión de $ 30, desde el mismo día que María Remedios la había pedido. Para tener una idea de la escasa generosidad para con una heroína revolucionaria, vale precisar que una lavandera ganaba 20 pesos, mientras que el gobernador cobraba $ 666. La libra de aceite rondaba $ 1,45, la de carne $ 2 y la de yerba $ 0,70. A María Remedios le otorgaron un peso por día.

Un diputado quiso ir más allá de la pensión y pidió que "se forme y componga una biografía y que se haga un monumento". Fue demasiado. "Esto es materia de un proyecto de decreto y debe presentare en forma conforme al reglamento", le respondieron. Por no violar el reglamento de la Honorable Sala de Representantes, hoy no existe la biografía oficial de María Remedios del Valle. Tampoco el monumento. Apenas dos calles, una en la ciudad de Buenos Aires, en Parque Avellaneda, y otra en Mar del Plata; una escuela en Villa Soldati y otra en el partido bonaerense de Azul; una escuela municipal de Enfermería y una Casa de la Mujer en San Isidro.

Murió sola el 8 de noviembre de 1847, después de haberse cambiado el nombre por el de Remedios Rosas, en reconocimiento al gobernador Juan Manuel de Rosas, quien la había ascendido a Sargento Mayor, en 1829. La Argentina sigue con sus dos padres. De la "Madre de la Patria" no hay siquiera un retrato. Ni una ilustración.

Agradecimiento: Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires "Doctor Ricardo Levene", dependiente del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires.

Artículo original en ElArgentino.com de su serie 200 Argentinos

sábado, 30 de julio de 2011

Afroargentinas



Una celebración apoyada por el inadi

Las mujeres afroargentinas existen y pelean contra la doble discriminación


  • Con el impulso del Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI), la comunidad afroargentina celebró el Día Internacional de la Mujer Afrolatina y Afrocaribeña que, según Mameto Kiamasi (Coordinadora responsable del Programa Afrodescendientes del INADI) sufren “la doble discriminación de género y de color”.
  • La conmemoración, instaurada en 1992, tiene como objetivo visibilizar la lucha y compromiso de la mujer de origen afro en la construcción de una sociedad más justa y equitativa. 

  • “Siempre se las vincula con tareas como las domésticas o de índole sexual, y con esa actitud se oculta el hecho innegable de que la comunidad afroargentina forma parte del proceso de construcción de la identidad nacional, al punto que el Sargento Cabral era afrodescendiente.”

  • “Cuando se dice que todos los negros murieron en la Guerra del Paraguay o con la peste se están olvidando que quedamos muchos en todo el país”, dijo Carmen Yannone, miembro de la Diáspora Africana en Argentina (DIAFAR). Ese tipo de mitos contribuye a invisibilizarnos.” 

  • “Es importante seguir peleando para que se sepa que los negros argentinos existimos”, dijo en el acto Graciela Izquierdo, miembro de la Asociación Madres contra el Paco.... Precisamente, Izquierdo asegura que hay en la Argentina 2 millones de afrodescendientes. “Cuando lo dije por primera vez se reían de mí, pero en algunos años que llevo diciéndolo, cada vez hay más gente que me da la razón.” 
 
    Leer artículo completo de Roy Villani en Tiempo Argentino 


    jueves, 6 de mayo de 2010

    El color ignorado


    NEGROS EN ARGENTINA

    El color ignorado

    por Adrián Rodríguez

    Siempre se dijo que en la Argentina no había negros. Domingo Faustino Sarmiento alguna vez se dirigió «feliz» a los integrantes de la Cámara de Diputados «por la ausencia de gauchos, pobres y negros». El ex presidente Menem hizo lo mismo más de un siglo después: «En Argentina no hay negros. Ese problema lo tiene Brasil», dijo en una universidad de los Estados Unidos. El papel de la población negra fue tradicionalmente negado por la historia oficial del país. Hoy, esta omisión comienza a ser cuestionada por los afrodescencientes argentinos, y a esto se le suma la llegada al país de una nueva corriente de inmigrantes africanos.

    Ver el resto de esta interesante nota en Acción Digital...

    o la nota original completa publicada por su autor...

    lunes, 27 de julio de 2009

    Argentina Negra II

    EXPERIENCIAS

    Un viaje al origen


    Es fácil seguir escuchando que en la Argentina no hay población negra, aun cuando el último censo realizado entre 2001 y 2002 dice lo contrario. Las organizaciones de afrodescendientes, encabezadas en su mayoría por mujeres, hacen a diario un trabajo dedicado a descubrir y valorar sus orígenes con pasión de arqueólogas.

    Por María Sol Wasylyk Fedyszak

    Ver Nota en Página 12



    La activista y cantante Rita Montero en el
    cierre del mes de la cultura afroargentina organizado por el INADI



    ENTREVISTA A PABLO CIRIO, ANTROPOLOGO DE LA MUSICA Y MILITANTE SOCIAL

    El argentino no está preparado para ver a los negros

    Los descendientes de africanos en Buenos Aires sufrieron un mecanismo consciente de invisibilización. Lo cierto es que los negros están y existen. Pablo Cirio se ocupa de estudiar a y con los afroporteños, que cuentan entre sus filas a ciertos famosos que reniegan de su estirpe y que influyeron decisivamente, quiérase o no, en muchas de las más ponderadas creaciones nacionales.

    Por Leonardo Moledo y Nicolás Olszevicki

    Ver Reportaje en Página 12


    viernes, 29 de mayo de 2009

    Argentina Negra



    Sábado 30 de Mayo 18 hs Auditorio Bauen, Callao 360, CABA Entrada gratuita, capacidad limitada

    Bajo el lema “Presencia, consciencia, orgullo y cultura” y con motivo de la presentación del Proyecto “Apoyo a la población afro-argentina y sus organizaciones de base”, este festival reunirá a importantes exponentes del arte africano y afro americano. Con este evento se propone contribuir al proceso de visibilización de la presencia de afrodescendientes en Argentina. Expresando su aporte en la sociedad y en la cultura, poniendo en evidencia su identidad y cosmovisión.

    El sábado 30 de mayo, a partir de las 18 tendrá lugar el Festival Argentina Negra en el Auditorio del Hotel Bauen sito en Callao 360 de esta Ciudad. El mismo, será con entrada gratuita y con capacidad limitada, por lo que se solicita reservar entradas al 4201-9412 o vía mail al scaboverdeana@yahoo.com.ar

    Más información en: http://www.proyectoafro.blogspot.com