sábado, 30 de abril de 2011

Ernesto Sabato (1911 - 2011)

Buen viaje, Maestro.
Gracias por todo...


Tal vez a nuestra muerte el alma emigre:
a una hormiga,
a un árbol,
a un tigre de Bengala;
mientras nuestro cuerpo se disgrega
entre gusanos
y se filtra en la tierra sin memoria,
para ascender luego por los tallos y las hojas,
y convertirse en heliotropo o yuyo,
y después en alimento del ganado,
y así en sangre anónima y zoológica,
en esqueleto,
en excremento.
Tal vez le toque un destino más horrendo
en el cuerpo de un niño
que un día hará poemas o novelas,
y que en sus oscuras angustias
(sin saberlo)
purgará sus antiguos pecados
de guerrero o criminal,
o revivirá pavores,
el temor de una gacela,
la asquerosa fealdad de comadreja,
su turbia condición de feto, cíclope o lagarto,
su fama de prostituta o pitonisa,
Sus remotas soledades,
sus olvidadas cobardías y traiciones.

Ernesto Sabato
Sobre héroes y tumbas

4 comentarios:

Victoria dijo...

un adios mas alla de lo comun, para el fantastico ernesto sabato

Marxe dijo...

se lo va a extrañar...

Mariana dijo...

Gracias, Marxe, por compartirlo.

Marxe dijo...

por nada Mariana