martes, 12 de junio de 2012

Escribir sobre lo que viviste



Sergio Di Nucci –¿La literatura explica la vida de Sasturain, o al revés?
 
Juan Sasturain –Hablaba recién con Rozín de que llegué a la conclusión de que si te dedicás a la literatura debés contar lo que vos viviste, lo que te hizo ser lo que sos y no otra cosa. En mi caso, ¿cómo no hablar de fútbol, de historietas, de ficción policial? Quiero decir, si para mi generación, en los ’60 y ‘70 irrumpe la reivindicación de la cultura popular, eso tendrá algo con ver con mi fervor por los lugares donde anduve haciendo lo que me gusta, que es la ficción.
 
Sergio Di Nucci  –Que hayas conducido por cuatro años un programa sobre literatura en TV abierta es algo único en este país.
 
Juan Sasturain –¿Qué sentirías vos si te ofrecen hacer un programa de libros para un canal de TV abierta? Además, no había limitaciones, censuras: a mí me llamaron y me dijeron que haga un programa y punto. La gente no me cree, pero una vez vino alguien y me dijo, “Che, al menos tratá de hablar de libros que se consigan en las librerías”. Hubo programas en que yo hablé de libros que tenía en mi biblioteca. 

Fragmento del reportaje publicado en Tiempo Argentino

domingo, 10 de junio de 2012

Procrastinación

Quino


Se registra un aumento sostenido de la procrastinación, o el dejar para mañana lo que se puede hacer hoy

Para los psicólogos, el hábito de postergar ya es una “epidemia”


por Yésica De Santo

Lejos de ser haraganes, los procrastinadores son personas responsables pero con grandes dificultades para ponerse en acción. El trastorno aparece cada vez más en las consultas. Las redes sociales, una de las principales distracciones.

Es una sensación. Estoy ahí, tengo que hacerlo, pero es como si algo superior me atara de pies y manos. Es desesperante”, cuenta Bárbara Otero. Tiene 28 años, respira profundo e intenta describir lo que cada vez más personas padecen y que para muchos especialistas se ha convertido en una verdadera epidemia moderna: la llamada “procrastinación”, o el hábito de postergar.
Se trata de un trastorno psicológico que hace mella en la conducta. Según los expertos, en la Argentina es muy frecuente que se presente en las consultas psicológicas y mucho más en los últimos años. “En las consultas se ve mucho la dispersión, tanto en el trabajo y los estudios como en el cortejo. A la gente le cuesta mucho empezar. Si bien nadie consulta directamente por ser procrastinador, en la mayoría de los casos la procrastinación es motivo de angustia.”
Lejos de ser vagos, los postergadores son personas excesivamente responsables, pero con una inmensa dificultad para ponerse en acción. Las razones pueden ser muchas: la imposibilidad de realizar el duelo del término de etapas o procesos y la multiplicidad de tareas, son las más frecuentes. Y también el exceso de estimulación tecnológica que se vive en la actualidad, con el furor discursivo de las redes sociales quitándole tiempo a las acciones concretas.
“La gente está más indefinida porque la estimulación es infinita. Saber qué hacer es complicado y más cuando se busca la perfección”, explica Harry Campos Cervera, psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA). “Muchos creen que pueden controlar el tiempo, y que lo que no hicieron hoy, pueden hacerlo mañana sin ningún tipo de consecuencia.”
El dejar lo que hay que hacer hoy para mañana es una constante: estudio, trabajos, decisiones, paternidad, todo. Si bien los especialistas afirman que la mayoría de la población lo ha sufrido al menos una vez en su vida, hay quienes desarrollan este trastorno de forma crónica y los acompaña durante toda su vida, generándoles graves problemas, frustración y angustia.
“Es la nueva epidemia”, infiere Horacio Krell, director del Instituto de Lectura Veloz, Estudio y Memoria (ILVEM), y continúa: “Siempre hubo procrastinadores, pero en los últimos años, con la tecnología disponible, son más patentes. El ser humano está estancado, y se nota desde que el hombre es ‘multitarea’ y está hiperconectado. Las personas carecen de método para encarar los problemas y organizar los horarios”.
Bárbara es estudiante de Ciencias de la Comunicación en la UBA. Terminó de cursar en 2008, pero aún posterga la entrega de la tesina, el paso necesario para obtener el título. “A veces creo que me gusta posponer. Me distraigo con Facebook, con Twitter y mi Blackberry, o haciendo cualquier otra cosa, pero la verdad es que sufro mucho porque es un peso que llevo en mi cabeza todos los días”, cuenta la joven a Tiempo Argentino.
Por más que se quiera, “el problema no se puede controlar con el intelecto y el decir ‘mañana empiezo’ o ‘mañana sí o sí’, pasa a ser una simple racionalización defensiva. Pero es importante no confundir con la razón algo que es psicológico”, expresa Any Krieger, psicoanalista.
Un lugar común entre los eternos postergadores es la idea de que  existe una relación íntima entre sus potencialidades y un “ideal” muchas veces inalcanzable. “Es como si siempre estuvieran mirando la zanahoria, pero en vez de hacerlos avanzar, ese ideal se convierte en un objeto de admiración, como si con el acto de alcanzarla, de comerla, fuera a romperse el ideal, y después ¿qué?”, sostiene Harry en diálogo con este diario. “Aparece el miedo de quedarse sin el motor que impulsa su vida”, agrega.
“Si hacés y te equivocás, aprendés y podés rectificar. Pero si no hacés, te sentís mal, impotente”, asegura Pablo Durán, un estudiante de Ciencia Política de 35 años. “Me molesta que me digan que le ponga voluntad. Intento, pero creo que eso es lo que me falla, la voluntad.”
Fernado García es doctor en Psicología y coordinador de investigación de AIGLE. “La idea de empezar a trabajar en un proyecto es lo que no resulta grato, y comúnmente porque el inicio enfrenta a los procrastinadores con sus limitaciones, y las dificultades propias de la situación.”
Según los psicólogos, la conducta de la postergación puede modificarse, dependiendo de la severidad de cada caso. Las alternativas son la terapia psicoanalítica, o la cognitivo conductual, que varían en sus métodos. “Lo mejor es que si la persona se siente reconocida frente a los síntomas y su vida se ve afectada de forma negativa, realice una consulta de inmediato con un especialista”, destaca Krieger.
“No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” es, en consecuencia, una de las frases más resonantes, sino la más tortuosa para los procrastinadores, que suelen repetírsela una y otra vez, y de la misma manera tienden a esquivar su significado. 

Nota original en el diario Tiempo Argentino 

 

miércoles, 9 de mayo de 2012

sábado, 28 de abril de 2012

Amor en la camiseta

Juan Manuel Martínez

Campeonato de fútbol argentino. Velez juega contra Estudiantes. Busca recuperar la punta y va ganando 1 a 0. A los 34 minutos del partido, a partir de un córner, Juan Manuel Martínez mete tremendo cabezazo que pone el 2 a 0 definitivo. Sale corriendo hacia un costado en feliz festejo, levanta su casaca y muestra la foto de su pequeño hijo estampada en la camiseta blanca, señalando el destinatario de los honores del gol.

Esta escena que nunca deja de ser conmovedora ya no se puede ver en otros lados. En Europa, todo jugador que levante su camiseta a la hora de festejar un gol, impidendo que se vea el nombre de la empresa sponsor es castigado con una multa de miles de euros. Hasta ese extremo ha llegado la usura y la estupidez humana de este capitalismo tan atroz. La crisis no es financiera o económica. La crisis es espiritual. El afán desenfrenado por los dineros del mundo está matando la belleza que aun le queda. Es una pena. No dejemos que esto siga pasando.




Nota al pie: Messi, el mejor jugador activo del mundo, generador de millones de euros para su club y sus empresas auspiciantes tuvo que pagar 2000 euros por desearle feliz cumpleaños a su madre ver noticia

martes, 24 de abril de 2012

Anima Buenos Aires





"Una película que revela el alma de Buenos Aires, a través del humor y la sutil mirada de los más destacados artistas de la animación y la gráfica argentina."

jueves, 29 de marzo de 2012

Liniers y la Colección Robin Hood

LINIERS

Mi madre también nos regaló a mis hermanos y a mí su colección de libros Robin Hood, aquella de tapas duras amarillas. Venía con una bibliotequita de madera de dos estantes largos especial para niños. Leímos gran cantidad de esos libros inolvidables que incluía todo tipo de escritores y de historias. A veces cuando no sabíamos bien por cuál libro seguir jugábamos al vendedor de libros. Uno de los hermanos tenía que hacer de vendedor y recomendarle a los otros los libros a leer. No creo haber disfrutado de la lectura tanto como en aquellos tiempos. Marcaron una época.


sábado, 24 de marzo de 2012

miércoles, 21 de marzo de 2012

Siervo de la sociedad



Hay que advertir que si a un chico como éste, o como tantos otros, se lo presiona lo suficiente –y no hace falta hacerlo con malos modales, basta el normal apoyo en la necesidad de ser querido–, se logrará el objetivo de que aprenda las primeras letras. Lo que está en juego no es si lo consigue o no, sino cómo lo lleva a cabo, un cómo que no queda medido de un modo confiable por el rendimiento. Puede aprender algo, pero llevarlo como un cuerpo extraño durante toda la vida. De nosotros depende la delicadeza esencial de este asunto: el coeficiente de apropiación de algo que pasa a ser mi experiencia contra diversos grados de desapropiación, donde si hay propiedad, es la del mandato, la de un deseo del Otro que no trabaja plegándose a facilitar el mío; del Ideal en su función más alienante, destacada por Lacan cuando lo caracteriza como “siervo de la sociedad”.

Problemática nada simple, en tanto no se arregla con hacer el sujeto un feliz propietario de su deseo y de su experiencia, a la manera capitalista. Mi experiencia no es un objeto que poseo, del cual puedo exhibir título de propiedad; es una inflexión que produce un “mi” que no estaba ahí antes, que en términos genuinamente existenciales no existía (Véase, de Jean-Luc Nancy, La libertad).

Ricardo Rodulfo

Fragmento del artículo ¡Qué lindo es desordenar! publicado en Página/12



viernes, 9 de marzo de 2012

Abuela Celia

 Leonel Messi dedica todos sus goles a su abuela Celia


"Pienso mucho en ella, me hubiera gustado tantísimo que estuviera esta noche en la grada, viéndome, disfrutando", explica Leo, "ella nos daba todos los caprichos, los primos nos peleábamos por dormir en su casa, nos mimaba a todos. No te puedo decir algo especial, era todo de ella, su carácter, cómo nos trataba, cómo nos quería. Hacía de todo porque tuviéramos lo mejor, porque no nos faltase de nada. Le dedico mis goles y mis triunfos, querría que estuviera aquí pero se fue antes de verme triunfar. Eso es lo que más rabia me da, que me vio tantas veces siendo un niño sorteando una silla, sorteándola a ella, y nunca me vio triunfar. La habría llevado a Barcelona...".


 Fragmento del artículo de Cristina Cubero en Mundo Deportivo.






lunes, 27 de febrero de 2012

Brith Gof - Los Angeles





Brith Gof - Los Angeles

Debo haberme movido, estremecido, temblado, porque en la fotografía mi pie izquierdo muestra seis dedos. Poco sorprendente, ya que estábamos helados y aterrorizados, actuando desnudos por primera vez, temiendo por nuestros cuerpos, no del todo entregados a los arneses de suspensión, inquietos en cueros. Y este era el estreno, lleno de excitación, expectativas, nerviosismo, malos presentimientos, porque habíamos ensayado muy poco.

Nos habían elevado hasta el techo de la fábrica de cerveza con sogas y roldanas. Los arneses raspaban cualquier zona que tocaran: hombros, ingles, espaldas. Los espectadores habían entrado sin saber de nuestra presencia por encima de ellos en medio del humo. Comenzamos a descender, uno a uno, con la pulsante banda sonora. Por debajo de nosotros, la pista de aserrín, las pantallas de televisión sin imagen, el tanque de agua. Al principio una cierta sensación de libertad: caminar en el aire, estirarnos hacia todas las direcciones, contorsionarnos y girar. ¡Y luego quedar colgados boca abajo! Mirando hacia abajo al público mirarnos hacia arriba. Sin volar, exactamente, pero libres del suelo, de coreografías marcadas, o la necesidad de una respiración agitada, con la única responsabilidad sobre la propia acción física, dado que aquí éramos manejados por otros.  Nos sentíamos hermosos, ingrávidos, angelicales. Y entonces el tanque acercándose a nosotros. Que el agua hubiese sido calentada con calefactor  central no era de gran ayuda. Mark fue el primero en entrar, temblando, sacudiéndose. Yo lo seguí, tratando desesperadamente con los dedos congelados de desenroscar y volver a enroscar los mosquetones que nos conectaban… Luego hubo una gran tracción y nos elevaron juntos, unidos como una piedad –en contacto íntimo, con mínimos toques- sin necesidad de apoyarse mutuamente. Y entonces sucedió. Un mosquetón que soportaba nuestro peso conjunto se volteó desde su lado chato hasta una de las esquinas. Caímos en el aire cerca de una pulgada. En nuestros estómagos se sintió como si fuera una milla, como si el equipo estuviera colapsando, como si la muerte estuviera por alcanzarnos rápidamente en cualquier momento. Por supuesto, nadie se dio cuenta. ¡Cómo iban a notar un error en semejante ambiente novedoso y alienante! Nosotros mantuvimos la compostura, sin que se notara nada. Pero yo me daba cuenta. ¡Porque no era solamente agua lo que corría hacia abajo por mi pierna y goteaba desde mi sexto dedo!

Mike Pearson 

Palabras de uno de los actores de Brith Gof sobre su participación en el espectáculo llamado Los Angeles.
Tuve la gran suerte de poder ver este espectáculo que dieron los Brith Gof en Buenos Aires en noviembre de 1992 en el Teatro San Martín. Maravilloso. Esta es la tapa del programa:




jueves, 9 de febrero de 2012

El Flaco Spinetta

Luis A. Spinetta (1950-2012) 
(foto: Expreso Imaginario, Nov. 1976)

¡Buen viaje, Flaco!

sábado, 28 de enero de 2012

Matar al intermediario




 
Otra joyita del TEDxRío de la Plata: Hernán Casciari en "Cómo matar al intermediario".
Muy interesante, en estos tiempos de la discusión de la "piratería cultural" en Internet.

jueves, 26 de enero de 2012

jueves, 22 de diciembre de 2011

Tute en Dar de nuevo



Un lindo reportaje a Tute (Juan Matías Loiseau) le hizo Horacio Salas en su programa Dar de nuevo. Dejo los links de los cuatro bloques del capítulo:


sábado, 17 de diciembre de 2011

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Ana en los cielos

 Ana Teresa Diego

La Unión Astronómica Internacional acaba de bautizar un asteroide descubierto por un argentino con el nombre de Anadiego, en memoria de Ana Teresa Diego, estudiante de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad de La Plata desaparecida en septiembre de 1976.
El 25 de septiembre último, fecha en que se conmemoraron los 35 años de su desaparición, el decano de esa facultad, Adrián Brunini, inició la gestión ante la organización internacional, encargada de la elaboración de las reglas de nomenclatura de los diferentes cuerpos celestes.
Ana Teresa Diego era militante de la Federación Juvenil Comunista y fue secuestrada en las inmediaciones de su facultad, en la zona de La Plata conocida como El Bosque, por cuatro hombres de civil que le taparon la cabeza y ya no volvió a salir nunca más del encierro. Según cuentan sus compañeras de detención, estuvo siempre en la órbita de los campos de detención de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, cuyo responsable máximo era el coronel Ramón Camps y su segundo el comisario Miguel Etchecolatz.
 
Parte de su historia fue recopilada en el documental Polvo de estrellas, que se puede ver en YouTube:


Sus familiares y amigos la recuerdan como una chica sumamente inteligente y simpática que desarrollaba tareas sociales en los barrios.

Ver artículo completo en Tiempo Argentino

viernes, 9 de diciembre de 2011

No quiero el mundo que te hizo vivir así



PADRES E HIJOS DE LOS KAFKA A LOS SIMPSON

- Si al siervo no le pertenecen las tierras ni los frutos de su trabajo, al niño de la familia pequeñoburguesa no le pertenecen sus pasiones: está obligado a tributar su futuro. La crianza es una experiencia de endeudamiento. La herencia pequeñoburguesa es sutil transferencia de identificaciones. Una especie de feudalismo emocional. El padre pregunta desconcertado: “¿A quién saliste así?”. El hijo admite: “No soy lo que esperabas de mí”. El padre sufre como si le violaran una caja de seguridad. Extraña culpa la del desencanto. Walter Benjamin observó que “en las extrañas familias de Kafka, el padre vive del hijo y pesa sobre él como un enorme parásito”. La Carta al padre de Kafka relata esa sumisión histórica en tiempos del amor. El problema de la familia fue, desde sus comienzos, el poder del padre enquistado como deuda de amor. Pero nuestros tiempos ya no son los del amor al padre como deuda moral, sino como perplejidad compartida de un desencuentro civilizatorio.


- El malentendido (o el sobreentendido, que es el malentendido exitoso) es la figura de la proximidad amorosa. La palabra del hijo tartamudea, el miedo inmoviliza su lengua, no termina de decir lo que quiere decir, ni de explicar lo que le pasa ni de declarar los sentimientos plegados en sus dolores. El hijo no puede darse a conocer y el padre, cuanto más cree conocerlo, más lo desconoce. Pocos amantes permanecen tan cerca e inalcanzables uno para el otro.


- Después de Kafka, los hijos del siglo XX, cada tanto, asumen una posición mesiánica: vienen a componer un mal, a limpiar una culpa, a liberar una potencia, a realizar una obra que mejore el mundo. Asumen la misión de salvar a los padres de la vida que tienen. (En 1903, M’hijo el dotor, de Florencio Sánchez, es una figura rioplatense del mesianismo familiar de las primeras décadas del siglo XX.) Otras veces, la obra del hijo impugna el mundo del padre, que es la historia social habitada por esa pequeña biografía que envejece. Tener un hijo, después de Kafka, es poner en cuestión la propia vida y ser padre es ofrecerse a ese cuestionamiento. Carta al padre suele leerse como protesta dolorida ante la autoridad paterna o como confesión de un hijo avergonzado por sus debilidades; el texto de Kafka atraviesa ambas posiciones sin encallar en esos lugares. Escriben Deleuze y Guattari (Kafka. Para una literatura menor, Editora Nacional, Madrid, 2002): “El problema con el padre no es cómo volverse libre en relación con él (problema edípico), sino cómo encontrar un camino donde él no lo encontró. La hipótesis de una inocencia común, de una angustia común del padre y del hijo es, por lo tanto, la peor de todas: el padre aparece en ella como un hombre que tuvo que renunciar a su propio deseo y a su propia fe (...) y que conmina al hijo a someterse sólo porque él mismo se sometió al orden dominante en una situación que aparentemente no tenía salida. (...) En suma, no es Edipo el que produce la neurosis, es la neurosis –es decir, el deseo ya sometido y que busca comunicar su propia sumisión– la que produce a Edipo”. Para Deleuze y Guattari, en Carta al padre no sólo se leen reclamos y acusaciones de un hijo que responsabiliza a su padre por el sentimiento de inseguridad en sí mismo que ha desarrollado, sino que se advierten tramas micropolíticas del deseo. El padre pretende algo peor que someter al hijo: propagar su propia sumisión.
Un hijo podría defenderse y hasta rebelarse ante un padre injusto y dominante, pero ¿qué hacer ante un padre que difunde tiernamente su propia derrota?, ¿cómo responde el hijo obligado al conformismo como prueba de gratitud?, ¿cómo se rehúsa al servilismo, sin traicionar ese amor? Ese rechazo pone a la vista la miserabilidad del padre, como si le dijera “no quiero tu vida”. El hijo no puede evitar ser cruel con quien tanto lo ama. El hijo suele decir al padre: “No quiero ser como vos”; como si temiera o rechazara la posibilidad de una identificación. Tal vez se trata de enunciar otra proposición: “No quiero el mundo que te hizo vivir así”.
La idea de encontrar una salida en donde el otro no la encontró plantea una tristeza de comienzo: el hijo viene al mundo para denunciar el encierro del padre. Tener un hijo no es precisamente tenerlo (como se tiene un auto o un dolor de muelas); tener un hijo es tener un testigo: dar lugar a otra conciencia que denuncia la mentira del convicto que pinta su estrecha celda como paraíso del deseo. La fantasía paranoica de los padres, en la literatura (Layo o el rey Basilio de La vida es sueño) puede leerse como súplica disfrazada de que el hijo desee lo que el padre tiene.

- Kafka relata la invención de la interioridad como territorio propicio para una huida. La interioridad es su escondite: se oculta para tener una vida. La literatura es su secreto.

- Esa decisión lo lleva hasta el límite de perder su vida (“mi vida ya no es mi vida”). Parece atrapado en una paradoja de amor: quiere salvar a su padre pareciéndosele, pero salvándolo se pierde a sí mismo.

Marcelo Percia

Ver artículo completo en Página/12

miércoles, 23 de noviembre de 2011

El color olvidado


Para reconciliar la memoria con la verdad, la ONU declaró a 2011 como Año Internacional de los Afrodescendientes, reconociéndolos como un sector de la población cuyos derechos deben ser protegidos. Es que el racismo y la xenofobia afectan aún hoy a quienes descienden de las víctimas del comercio de esclavos entre África, Europa y América, tráfico que desterró violentamente a unas 20 millones de personas.

El legado de este colectivo social en la Argentina comenzó a estudiarse en 2004, cuando la UNESCO inició el proyecto Ruta del Esclavo en el Río de la Plata, identificando sitios ligados al esclavismo con el fin de crear itinerarios conmemorativos y revalorizar la cultura generada por la presencia de afrodescendientes. «Podemos decir que los negros llegaron a la Argentina en 1580, cuando bajaron de los barcos de Juan de Garay en calidad de esclavos de los españoles», señala el antropólogo Norberto Cirio, vocal titular de la Asociación Misibamba, que reúne a parte de la comunidad afroargentina. Y destaca que la población negra fue protagonista de episodios históricos tales como las Invasiones Inglesas, el cruce de los Andes, las batallas de Chacabuco, Maipú y Cancha Rayada, y las campañas al desierto. «Con el correr del tiempo, los negros fueron asimilados para satisfacer las políticas de la Generación del 80, que los invisibilizó en pos de refundar una Nación de cuño blanco europeo».

Una de las pioneras en el proceso de visibilización de los negros en la Argentina es Lucía Molina, afrodescendiente y presidenta de la Casa de la Cultura Indo-Afro-Americana de Santa Fe. «En 2009 logramos rebautizar un sitio público con el nombre de Paseo de las Tres Culturas, donde por primera vez el Estado argentino reconoce a los afrodescendientes del tronco colonial como pueblos preexistentes de la Nación», cuenta. El lugar, ubicado en la capital santafesina, homenajea a quienes constituyeron una parte considerable de la población originaria: entre 1780 y 1800, sobre un total de 7.303 habitantes en la provincia, 2.025 eran negros. Otros lugares testigos del pasado esclavo están en Arroyo Leyes y en la estancia jesuítica de Carcarañá.

Marisa Pineau, historiadora, enumera otros sitios cruciales: «En la ciudad de Buenos Aires, Retiro y Plaza San Martín eran lugares donde funcionaron emplazamientos de la Real Compañía de Guinea y de la South Sea Company, principales empresas importadoras de esclavos desde África hacia Buenos Aires entre los siglos XVII y XIX». Además, menciona el Parque Lezama, donde funcionaban antiguas barracas que albergaban esclavos llegados al puerto.

La provincia de Córdoba también fue clave en la trata negrera, debido en gran medida a su estratégica ubicación. En la capital provincial existen unos 20 sitios vinculados con el esclavismo, como la Manzana Jesuítica, el Museo Marqués de Sobremonte, el Cabildo y la plaza San Martín. Convertirlos en lugares de memoria no se reduce a presentar al negro esclavizado como parte del pasado, sino a resaltar su aporte cultural, que requiere el acompañamiento de una sociedad convencida del valor de las identidades múltiples.

Texto y fotos: Bibiana Fulchieri

Ver artículo original en revista ACCION digital. 

viernes, 4 de noviembre de 2011

Los nombres


Nadie escapa al nombre propio. El nombre es a la vez un derecho del niño y una institución, la única institución que individualiza en un acto de reconocimiento, relacionada con las funciones simbólicas de la maternidad y paternidad. Nombrar es hacer entrar al niño en el orden de las relaciones humanas. Elegir, dar un nombre a un niño, es hacerle una donación de una historia imaginaria y simbólica familiar. [...]

En el pensamiento griego, el destino es una figura compuesta, en la cual pueden destacarse tres aspectos:
a) Moira, inflexible predeterminación de una existencia, palabras pronunciadas de antemano a las cuales deberá plegarse toda la historia; 
b) Tukhé, el encuentro (bueno o malo), el azar; 
c) Daîmon, el personaje interno al sujeto, ignorado de él mismo, que guía sus pasos independientemente de su voluntad. El nombre reúne los tres aspectos; condensa la necesidad y el azar; deja al sujeto la posibilidad de reapropiarse de su nombre de pila, enriquecido por las incertidumbres del azar.

En la elección del nombre de pila hay siempre un acto de creación que se recrea constantemente, a medida que el niño podrá hacer suyo su nombre. Sólo en el curso de ese proceso el nombre se convertirá realmente en nombre propio. Si en algún momento el niño hiciera un síntoma, el nombre de pila podría ser tomado como un criptograma, cuyo desciframiento se puede revelar útil para liberar al niño de un punto de anclaje necesario, sin duda, para su filiación, pero que a veces puede amarrarlo a una patología. Se atribuye un nombre a un niño, pero a veces se atribuye un niño a un nombre. [...]

Juan Eduardo Tesone
Y vos, ¿cómo te llamás?

Leer artículo completo en Página/12

jueves, 27 de octubre de 2011

Pedro Aznar - Vos sos mi amor




No voy a dormir, voy a verte ir
deslizando por la vida como entre nieve y sal.
La luz de un proyectil traza un arco sutil
cuelgo rezos en tu nombre entre la oscuridad.

Decile al cobrador y a este cielo azul
que vos sos mi amor.

Noche de calor, no sopla viento ya,
sólo se oye entre las hojas las balas silbar.
Lo que no dije ayer, necesito decir
ahora que un río rojo arranca la vida de mí.

Decile al cobrador y a este cielo azul
que vos sos mi amor, que vos sos mi amor.
Vos sos mi amor.

No veo ángeles ni al infierno arder,
sólo una luz en la bahía, allá, en el viejo hotel.
Llega otra ráfaga que ruge como el mar,
si me das tu mano ahora iremos a bailar.

Es un paso aquí y otro alrededor.
Y vos sos mi amor, vos sos mi amor.
Vos sos mi amor.


Tema original: David Gray 
Versión en castellano: Pedro Aznar 
del disco "A solas con el mundo"